La semana pasada di en el Centre Cívic Font de la Guatlla una charla de preparación a la visita al monasterio cisterciense de Poblet.
https://cister.org/charla-de-preparacion-para-la-visita-al-monasterio-de-poblet/
Al acabar la presentación las responsables me proponen que les acompañe a la visita al monasterio y les haga de guía. ¡Gracias! Os podéis imaginar la ilusión que me hace poder explicar el complejo monástico cisterciense de Poblet. Y más a un grupo tan bonito como el del Grup de dones del CC Font de la Guatlla.



Es un placer poder compartir mi pasión y mi visión de la arquitectura cisterciense, materializada en este caso en Poblet, a un grupo formado e interesado en lo que estamos visitando. Tenemos la ventaja de haber podido prepararnos la visita la semana anterior en el Centro cívico.
Empezamos la visita en la plaza de acceso, frente a la Puerta Real. Hace un día precioso, el sol matinal de finales de primavera baña las paredes ocres de piedra. Vemos el chopo (Populus alba) que da lugar al nombre del monasterio (Populetum). En breves momentos vamos a atravesar los gruesos muros que protegen el conjunto medieval original.
Nuestros sentidos se agudizan, las pupilas se abren para adaptarse a una luz más tenue, nuestra piel nota la bajada de temperatura. La cercanía de la piedra centenaria se relaciona con nuestros cuerpos. Suelos, muros y bóvedas nos envuelven en siglos de historia. Construcciones, reconstrucciones, reformas, ampliaciones… Poblet es un libro abierto de la historia religiosa, política y social de Catalunya.


Empezamos por el claustro, ese gran distribuidor alrededor del cual se disponen las salas principales de un monasterio. En el ala corporal vemos la cocina y el refectorio. También la biblioteca actual (sala de los monjes original) que marca la directriz de la segunda galería del claustro, el ala anímica. Pasamos por la sala capitular y entramos en la iglesia abacial. Más allá de las explicaciones históricas y arquitectónicas, la luz nos regala una puesta en escena preciosa.


Las bóvedas de la nave lateral sur están iluminadas por un sol que crea un ritmo lleno de belleza matérica y a la par que espiritual. Decidimos estar unos minutos en silencio y guardar en nuestro interior este momento.


Toda la visita se desarrolla en calma. Combinamos explicaciones con comentarios y diálogos. Surgen preguntas y debates. Me encanta este intercambio enriquecedor.
Nos queda subir al dormitorio desde la escalera de la iglesia. Magnífico dormitorio cisterciense que abruma por su dimensión y sencilla belleza. Desde él podemos salir a la cubierta transitable del claustro. Recorremos las cuatro caras en sentido horario disfrutando de una nueva perspectiva de las salas que hemos visto con anterioridad. Los cipreses crean interrupciones visuales que rompen la rigidez del cuadrado. Desde el vértice suroeste observamos las cuatro torres y campanarios que con los siglos fueron erigiendo los monjes cistercienses.


Volvemos a entrar en el dormitorio, bajamos por las escaleras que conducen al claustro y, brevemente porque el tiempo ha pasado volando, vemos el antiguo refectorio de los conversos. Al salir, algunos entramos en la iglesia desde la puerta occidental para despedirnos de este magnífico conjunto monástico cisterciense, el más grande de Europa.
Pero no es su tamaño lo que le caracteriza. Sino su belleza y su armonía. Y la historia que contiene cada piedra, cada elemento constructivo y estilístico, cada sala y cada espacio. Historia que la comunidad de monjes cistercienses que lo habita la mantiene viva día a día, sol a sol, oficio litúrgico a oficio litúrgico.
Una vez más gracias al Grup de dones del Centre Cívic de Font de la Guatlla, y en especial a Maria Antònia, por hacer posible esta visita tan enriquecedora a nivel cultural y sobretodo a nivel humano.




