La gran aceptación del curso y el alto nivel cultural de los alumnos es una responsabilidad que asumo feliz a la hora de impartir este curso.

Inicialmente programado para un máximo de 40 alumnos, se tienen que ampliar las matriculas por el interés generado. Al final se cierran en 50 personas.

Han sido 6 clases de 2 horas cada una en la que se ha creado un ambiente muy especial. Me he sentido muy apreciado y mi trabajo muy valorado por personas muy formadas, entre ellas historiadores, arquitectos, profesores, etc.

Para este curso he revisado y actualizado todos los contenidos. Cada nuevo curso es una oportunidad para desarrollar mis tesis de trabajo. Y para mejorar la manera de transmitir los valores inmateriales que contiene la arquitectura cisterciense.

Muchas gracias, una vez más, al Institut d’Estudis Vallencs de Valls por su confianza y apoyo en mi apasionada labor por divulgar con rigor al arte y la historia del Císter.

No dudo que volveremos a colaborar juntos.