El Centre Cívic Casa Golferichs de Barcelona me encarga impartir un curso de verano sobre la Arquitectura cisterciense medieval. El título os es familiar: “Piedra, luz, silencio”.
Antes de empezar la dirección del Centre me comunica que se han matriculado muchos alumnos, considerando un éxito la convocatoria.


Descripción del curso
El programa consiste en 6 clases de 2 horas cada una. Podría parecer mucho dos horas, pero nada más lejos de la realidad. Quien ha asistido a alguna de mis clases o conferencias sabe que me esfuerzo muchísimo en que las explicaciones sean amenas y dinámicas. Utilizo mis fotografías para describir y argumentar los conceptos que vamos viendo, lo que supone un plus estético y comunicativo que los alumnos valoran enormemente.


También incorporo gráficos, esquemas, vínculos a otras disciplinas artísticas y vivencias personales tras 25 años visitando monasterios cistercienses. Incluso he compartido alguna modesta poesía que he escrito entre esos muros centenarios de piedra.
Y por supuesto, a cada clase he llevado varios libros relacionados con el tema del día por si alguien quiere ampliar conocimientos. Ha sido bonito saber como varios alumnos han ido leyendo durante el curso un libro que recomendé el primer día de clase.
Quiero agradecer a la Casa Golferichs la confianza y apoyo depositados en mí. Y especialmente a todos y cada uno de los alumnos que han participado en el curso. Han mostrado gran interés desde el primer día hasta el último. Con sus aportaciones y debates espontáneos han enriquecido el curso creando un gran ambiente de grupo. Todos, alumnos y profesor hemos disfrutado mucho. Tanto que hemos decidido organizar tras el verano sendas visitas a Poblet y Santes Creus.
Incluso varios alumnos me han preguntado dónde iba a impartir el próximo curso, pues querían volver a hacerlo. El denominador común ha sido que se les ha hecho corto. Tendremos que pensar en ampliar las horas, pues contenidos y material no faltan.
El objetivo de este curso ha sido transmitir brevemente la esencia y la belleza de la arquitectura medieval cisterciense. El programa ha sido el siguiente:

Clase 1

Introducción.
Presentaciones, visión general de los contenidos y explicación de los objetivos del curso. Conversación con los alumnos sobre sus experiencias, intereses y expectativas. ¿Por qué la arquitectura cisterciense?
Orígenes y primeros monasterios.
Contexto histórico. Origen de la Orden del Císter. ¿Cómo fueron los primeros monasterios?

Clase 2

El lugar – El entorno natural.
Los monasterios se fundaron en profundos valles y bosques aislados. Relación entre el entorno natural y la arquitectura. Sostenibilidad más allá de los siglos. Reflexionar sobre cómo hoy en día continuamos sintiéndonos bien estando en la naturaleza.

Clase 3

El concepto de monasterio.
Un monasterio es un microcosmos cerrado, concebido para satisfacer las necesidades espirituales, litúrgicas y funcionales de una comunidad. Los diferentes espacios (iglesia, sala capitular, etc) se organizan siguiendo unos patrones fijos. Comprender un monasterio tipo para entenderlos todos. Las partes y el todo.

Clase 4

La arquitectura de sus elementos.
La arquitectura elegante y esencial de cada uno de los espacios y elementos constructivos se nos muestra en cada monasterio. Iglesias, claustros, salas capitulares, refectorios, dormitorios, salas de los monjes y cocinas son sus espacios más visibles y reconocibles. Cada uno de los espacios tiene una lógica intrínseca propia. Aprendamos algunos conceptos de cada uno de ellos.

Clase 5

La luz.
La luz es uno de los atributos más importantes de la arquitectura. Y en una arquitectura tan esencial y limpia como la cisterciense, aún más. El tratamiento de la luz por parte del Císter logra un nivel extraordinario, tanto desde la óptica física como simbólica. Aprender a valorar los diferentes tipos de luz cuando visitamos un monasterio.

Clase 6

La materialidad.
Los constructores cistercienses perfeccionaron el trabajo de los materiales en sus abadías. Aprendamos a identificarlos y conocerlos mejor.
El paso del tiempo.
Los monasterios han llegado a nuestros días tras infinidad de circunstancias históricas. Descubriremos sus trazas y cicatrices que el paso del tiempo ha dejado en las construcciones.


