
El Camp d’Aprenentatge me encarga impartir una formación al equipo docente que tiene la bonita tarea de enseñar los monasterios cistercienses a los alumnos de toda Catalunya, desde educación primaria hasta bachillerato. También a CFAs, escuelas de adultos y estudiantes universitarios.



El Camp d’Aprenentatge es un servicio educativo de soporte curricular del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Fundado en 1991, este curso presenta un nuevo equipo docente. Es la oportunidad perfecta para desarrollar una formación que reflexione y profundice en qué es realmente el Císter. Cuál es la verdadera esencia de la arquitectura cisterciense.



Y a partir de este trabajo conjunto, analizar las estrategias pedágógicas más indicadas para poder transmitir el enorme valor que contienen los monasterios cistercienses de Catalunya: Santa María de Poblet, Santa María de Santes Creus y Santa María de Vallbona de les Monges.
La formación se ha estructurado en tres sesiones. La primera, más teórica e impartida en aula, ha consistido principalmente en dos grande bloques: en el primero hemos reflexionado qué son y cómo hemos de transmitir los monasterios medievales. Superar el simple hecho de describir para llegar al sentir. Producir un impacto duradero en el alumno que trascienda el impartir conocimientos. El segundo bloque del primer día ha consistido en aprender a mirar la Arquitectura cisterciense. Desde su propia esencia.
El segundo día lo hemos dividido en dos partes. La primera en el aula hemos hecho un monográfico sobre la luz cisterciense, verdadera alma de toda buena arquitectura. Después hemos repasado la esencia cisterciense presente en Poblet para acabar visitando el monasterio.
El tercer día, siguiendo la estructura del anterior, hemos empezado por analizar la importancia del paso del tiempo y la materialidad, para después descubrir la esencia cisterciense que contiene en sus muros y en su espacio el monasterio de Santes Creus. Al acabar, lo hemos visitado para constatar la maravillosa excepcionalidad de una iglesia abacial puramente cisterciense.



Gracias a la directora, Caterina, por haber hecho posible esta formación. Por haber creado el marco adecuado para generar una visión crítica de cómo hemos de transmitir tal riqueza patrimonial, cultural y sensorial a los futuros adultos de nuestra sociedad.
Gracias también al resto del equipo por la motivación e interés demostrado. Y por las enriquecedoras aportaciones y debates que se han generado. Gracias Ana, Guifré, Pau y Eloi.
Y como siempre, gracias Xavier.



